Si has encontrado esto por internet, lo único que debes saber es que esto es parte de la Habitación Eco. Una comunidad donde aprendemos Copywriting, Storytelling, Neuroventas y Negocios Digitales, si quieres echarle un vistazo después de leer esto, es por aquí
AH Y OTRA COSA QUE DEBES SABER. Aquí vas a ver el escenario que planteo a los pícaros de LA HABITACIÓN ECO, y el reto que les planteo. Luego los pícaros tienen una fecha límite para entregar su trabajo y yo corrijo uno a uno su Reto de exiliados. Y todos aprendemos de todos, pues todos vemos el trabajo de los demás.
Ya te digo, si quieres más info es por aquí
Y A TI PÍCARO DE MIS ENTRAÑAS, TE EXPLICO ESTE CAMBIO.
¿Por qué he pasado la historia aquí? Tiene lógica, ya verás.
Lo hago por dos cosas:
La cosa 1: Quiero dar a conocer el trabajo que hacemos en la Habitación Eco, como siempre hacemos en los negocios online y que estamos aprendiendo, en abierto el QUÉ, en el búnker el cómo (pero eso ya es sacando la cartera como lo haces tú)
La cosa 2: Le sirve a mi web como fuerza orgánica para impulsar el SEO. Es decir, a vosotros os da igual leer en el mail como antes, o venir aquí a leer. Y para Google es que hay gente interesada, que entra y se queda un rato leyendo, así que es bueno para la página.
Tú no pierdes nada y a mi me sirve ¿ok?
Si esto es para ti un problema, lo hablamos por el grupo privado de Whatsapp. ¿ok?
VAMOS AL LÍO.
Los 37 seguidores de Marcos
¿Te acuerdas de la última página del cuaderno negro de Seda? La que me hizo mirar el muy cabrón, haciendo como el que come grillos.
Vamos a lío.
El Palo, Málaga. Las ocho y media de la tarde. Chiringuito de los de toda la vida, el espeto humeando en la barca de arena y el levante empezando a soplar. Seda ya estaba sentado. Moño blanco, camisa de lino, un tinto de verano que no había tocado. Aura llegó tarde, como siempre. Pero esta vez no venía sola.
Venía con un chaval de treinta y pocos, manos de currante, quemaduras pequeñitas en los nudillos. Y un móvil en la mano que no soltó ni para sentarse.
—Este es Marcos. Mi primo.
Y antes de que nadie preguntara, nos contó por qué estaba allí.
Cuando Aura tenía nueve años, su padre salió a faenar con el tío Rafael, el padre de Marcos. Mañana de levante. Una ola volcó la barca. La pierna del padre de Aura se enredó en las redes. Rafael se tiró al agua, lo agarró de la camisa y lo arrastró a pulso hasta la orilla. Medio ahogado. Pero vivo.
—Yo tengo padre porque el suyo se tiró al agua a por el mío —dijo Aura—. Lo que Marcos me pida, Marcos lo tiene.
Marcos forja cuchillos de cocina a mano. En un garaje de El Palo, con el acero de las herramientas viejas de su padre. Lleva cuatro meses con su cuenta de Instagram.
Treinta y siete seguidores. La mitad, familia.
Ahí estaba la miseria de la cara. Cada noche abre el móvil, mira los likes, y se le cae el alma a los pies. Es normal. Le pasa a todo aquel que empieza en las redes y hace lo que escucha en Instagram. Todo mal.
—Publico todos los días. Vídeos forjando, fotos, todo. Y nadie compra. Es que ni me siguen.
Seda dejó el vaso en la mesa sin hacer ruido.
—Sus cuchillos están bien, Marcos. Lo que falla es lo que pasa dentro de la cabeza de quien los ve pasar en la pantalla. Vamos a arreglar eso.
Con 3 pautas.
PAUTA 1: LA AUTORIDAD PRESTADA
En 1976, Robert Cialdini se puso a contar sudaderas. En siete universidades americanas, los lunes después de cada partido de fútbol, apuntaba cuántos estudiantes llevaban la ropa de su universidad. Cuando el equipo ganaba, las sudaderas se multiplicaban. Cuando perdía, desaparecían.
Lo llamó «bañarse en la gloria reflejada«: el cerebro se pega al prestigio de quien tiene cerca. Y el que mira desde fuera también lo hace. Te ve al lado de alguien con nombre y te carga su prestigio en tu cuenta.
—¿Quién usa tus cuchillos? —le pregunté yo.
—El jefe de cocina de un restaurante del puerto. Y un pescadero del mercado de Atarazanas.
—Pues eso va en tu perfil. Con nombre. Los reseñas en cuanto puedas. Ellos ya tienen el prestigio que tú aún no tienes. Te lo prestan gratis. Te apalancas en su autoridad ¿ok?
PAUTA 2: TUS 37 SEGUIDORES SON UN ARMA, UN CUCHILLO MÁS
- Stephen Worchel pone dos tarros de cristal con galletas. En uno, diez. En otro, dos. Las mismas galletas. La gente valoraba más las del tarro de dos. Y cuando el tarro pasaba de diez a dos delante de sus narices, todavía más.
—Deja de esconder que te sigue poca gente —dijo Aura—. Haces cuatro cuchillos al mes. Eso es un tarro con dos galletas. Dilo con la cabeza alta.
El chaval que esconde sus treinta y siete seguidores parece un negocio que no arranca. El que los enseña con orgullo parece un secreto que todavía no ha descubierto nadie. Algo que está por explotar, y eso ¡¡ATRAE MÁS!!
PAUTA 3: LA PRIMERA LÍNEA ES TODO TU PERFIL
- Princeton, 2006. Janine Willis y Alexander Todorov enseñan fotos de caras durante una décima de segundo y preguntan: ¿te fías de esta persona? Luego dan más tiempo para mirar. El juicio apenas cambia. Más tiempo solo sirve para que la gente esté más segura de lo que ya había decidido.
—Tu perfil es una cara —dijo Seda—. La primera línea de la bio y el post fijado son los ojos. Todo lo demás lo mira alguien que ya ha decidido. Así que si alguien ha decidido entrar en tu feed, no le defraudes.
Marcos nos enseñó su bio: «Cuchillos artesanales hechos con pasión 🔪».
Aura se rió.
—Pasión tiene hasta el del kebab de abajo, primo.
PAUTA 4: PESCA DONDE YA HAY PECES
- Colin Cherry estudia por qué en una fiesta llena de ruido puedes seguir una sola conversación: el cerebro filtra todo lo demás. Seis años después, Neville Moray descubre qué es lo único que atraviesa ese filtro sin pedir permiso. Tu nombre. El cerebro está sordo a todo lo que no va de él.
Igual que cuando ves una foto tuya, familiar. ¿A quién miras primero?
—Tú publicas y esperas —dijo Aura—. Los cocineros no te van a buscar. Pero están en grupos de hostelería quejándose de que el cuchillo se les mella con la espina del pescado, de que el filo les dura dos días. Ahí entras. Comentas, ayudas, nombras su problema con sus mismas palabras. Eso es su nombre gritado en mitad del ruido del bar.
¿Tienes un dolor? Lo conozco y puedo ayudarte
Tu padre no salía a faenar a la piscina municipal, Marcos.
Marcos se guardó el móvil en el bolsillo. Primera vez en toda la noche.
La lección de hoy Pícaro
LO QUE TE LLEVAS DE VERDAD.
Cuando empiezas de cero, las redes premian a quien entiende cómo decide un cerebro en una décima de segundo. Prestigio prestado de quien ya lo tiene. Escasez real enseñada con orgullo. Toda la fuerza en la primera línea. Y meterte en la conversación donde tu cliente ya está hablando de su problema.
Cuatro cosas. Ninguna cuesta un euro.
¿VAMOS CON EL RETO?
EL RETO: LOS 37 SEGUIDORES DE MARCOS (EXPULSADOS)
ESCENARIO:
Marcos, 31 años, forja cuchillos de cocina a mano en un garaje de El Palo, con el acero de las herramientas de su padre pescador. Cuatro meses en Instagram. 37 seguidores. Cero ventas por redes. Hace cuatro cuchillos al mes. Ya los usan el jefe de cocina de un restaurante del puerto de Málaga y un pescadero del mercado de Atarazanas.
Su cliente: cocineros profesionales y aficionados serios, hartos de cuchillos que se mellan con el pescado y pierden el filo en dos días.
TU RETO: NÚMERO ONCE
Escribe la bio y el post fijado de la cuenta de Marcos, aplicando al menos DOS de las cuatro pautas.
Y con las siguientes reglas para que todo vaya en su sitio y alineado.
PÍCARO, VUELVE AL MAIL Y AHÍ TE DEJO LAS PAUTAS.
Y tú fisgón, si quieres pertenecer al Búnker de la HABITACIÓN ECO para ganar pasta con esto de juntar letras que tengan algún significado 1+1=AQUÍ
ABRAZÓRUM.

